Cap. 135: El último recuerdo.
Cap. 13: Tiene que estar vivo.
Lisandro despertó con un dolor sordo atravesándole la cabeza, como si alguien hubiera golpeado un yunque dentro de su cráneo.
El techo era de madera. Viejo. Bajo. Oscurecido por el humo de años. No era su habitación. No era ningún lugar que reconociera.
Intentó moverse y un gemido se le escapó sin permiso.
—Despacio… no se levante aún —dijo una voz femenina, serena.
Giró el rostro con dificultad. Una mujer mayor estaba junto a la cama, sosteniendo un cuenco con a