Adrian se apoyó en la ventanilla del coche, observando cómo las farolas pasaban rápidamente mientras Marcus lo llevaba al aeropuerto. El peso de la situación le oprimía el pecho. El rostro de Nadine, lleno de ira y traición, seguía presente en su mente.
—¿Estás seguro de esto? —preguntó Marcus, rompiendo el silencio.
Adrian asintió, aunque con expresión sombría.
—No tengo muchas opciones. El ultimátum de Vanessa me pesa, y no puedo seguir presionando a Nadine así. Necesito aclarar las cosas en