Una nueva oportunidad.
Cada minuto se alargaba como si el tiempo se burlara de nuestra espera. Mis sentidos se agudizaban ante cada susurro en la habitación: el murmullo de los médicos discretamente comentando los posibles diagnósticos, el timbre lejano de un teléfono, el ruido metálico de una puerta al cerrarse. Trataba de concentrarme en las palabras que me aseguraban que pronto se conocerían los resultados, pero mi mente vagaba sin rumbo entre recuerdos y temores.
Pude percibir en la mirada de algunos médicos que