Mi querido esposo CEO.
La mañana siguiente a nuestra salida del hospital se sentía pesada, sin futuro, pero mis esperanzas no dejaban de aumentar cada vez que veía a Amy, en el pasado había pasado lo mismo que ahora, pero la diferencia era evidente.
Ya no estoy sola.
Me encanta repetirlo y lo seguiré haciendo, porque ahora tenía una familia en la que podía apoyarme.
En el auto, mientras la tenue luz de un sol ocultándose se filtraba por la ventanilla, mis pensamientos divagaban entre la certeza de lo que viviría a p