Libre como las mariposas.
Los fines de semana en mi familia, eran de las pocas veces en las que podía decirse que estaba plenamente feliz. Sobretodo porque mi hermano Oliver estaba en casa durante todo el día y jugaba con nosotros.
No obstante, mis padres prácticamente eran fantasmas, apareciendo y desapareciendo de nuestra vida sin previo aviso y sin que les importara.
Una tarde lluviosa, cuando las gotas golpeaban los ventanales y los relámpagos resonaban en el cielo, recuerdo haberme refugiado en el desván. Allí, ent