La noche de pasión más intensa.
Bostecé por enésima vez esa noche mientras arrullaba al pequeño e impaciente Adrien que a pesar de estar somnoliento se negaba a dormir.
—¿Mami? —Bostezó Amy entrando a mi habitación. “Mi habitación” eso sonaba maravilloso, sabía que pasarían días hasta que pudiéramos mudarnos a nuestra propia mansión, pero poder decir que algún lugar de esta casa era mía, se sentía particularmente bien.
—¿Qué ocurre, cariño? ¿No puedes dormir? —Pregunté en un susurro para no despertar al pequeño James, que dor