Karely secó las lágrimas, hizo como si nada hubiera pasado… como si no hubiera visto o escuchado nada… como si no la hubiesen amenazado hace unos minutos. Tomó los papeles y los llevó a que su marido los firmara, se comportó de una manera tan natural que ni siquiera dio indicios de que estaba lastimada.
—Cariño, ¿Sabes lo que necesito en este momento? —dijo Tristán.
—No lo sé. —respondió ella.
—Lo que más necesito es un abrazo y un beso de mi esposa. Eso es todo lo que necesito para continuar t