Los días van pasando y las vacaciones de Maya se acabaron muy pronto. En esta visita se ha sentido un poco celosa de que su marido reciba llamadas a cada rato y no las conteste frente a ella.
—¿Tienes algo que contarme? —Preguntó en cierta ocasión.
—No hay nada. Todo está muy bien entre nosotros, si te refieres a las veces que he llegado tarde a casa es porque en la empresa hay mucho trabajo en este momento. —Aclaró.
—Está bien. Aceptó ella, sin embargo, aquella espina siempre le molestaba.
El