Teniendo la aprobación de ella, quiso probar suerte. Aunque él sabe que está inconsciente, pero no se la podía quitar de encima, ella lo estaba provocando al grado de que ya le ha quitado la camisa y va por su pantalón. Él no se puede resistir, su pene ya se ha despertado y anhela convertirla en su mujer.
—Quiero que esta noche nuestro matrimonio tenga el mejor inicio. —le susurró al oído.
Tristán no esperó más. La tendió sobre la cama y la besó desesperadamente.
—Oh Dios, cuánto tiempo he dese