Todos están sorprendidos esperando lo que el muchacho tiene que anunciar.
—¿Hijo, de qué estás hablando?
—¡Qué haces, mocoso! —No, eso no, por favor, no lo hagas. Tráemelo o ve a quemar esa cinta, no lo hagas, te lo suplico. —El padre malo le ruega para que no le entregue la grabación a los demás, pues obvio que es la misma que él ha grabado y dejó bajo llave. Sabe que no es una broma y lo que está allí será el detonante para refundirlo en la cárcel.
—Yo sé todo lo que has hecho, papá. Esa noch