Gina apareció por la puerta con calma, como si ese lugar ya no representara una zona de lucha en donde Mila siempre debia ganar. Llevaba puesto un suéter claro, sencillo, pero al ver a John se detuvo en la puerta. Camino directo hacia la mesa, para tomar asiento junto a su hermano, pero mientras se acercaba, pero sus ojos no dejaron de observarlo
—Dormiste en tu habitación, —dijo ella en voz baja— eso está bien.
John no respondió, pero si torció levemente los labios, no porque le desagradara la