—¡Mierda, John!—bramó Gina exasperada—¿Esa bruja te volvió a seducir? ¿Qué acaso no puedes pensar con la cabeza en vez de lo que tienes entre las piernas?
—¡Basta, Gina!—alzó la voz John cansado de sus insultos—¿Quieres callarte de una vez para que pueda explicarte? ¡Por Dios!
—¿Y que me vas a decir que no hayas dicho ya?—protesto ella ya sin esperanzas de que John entendiera de razones.
John se quedo en silencio mientras encontraba la fuerza para hablar, porque el hecho de que Mila fuera una de