38
“Un camino lleno de espinas”
«TOC, TOC”
Mis nudillos golpean una y otra vez la puerta de madera de la casa de Catalina y Donovan. Miro el reloj de pulsera en mi mano derecha y prenso mi labio inferior al darme cuenta que son casi las cuatro de la mañana. Paso el peso de todo mi cuerpo de una pierna a otro y decido tomar una vez más mi maleta para irme de aquí.
Estoy siendo demasiado patética con todo esto, me está doliendo demasiado el corazón y puedo sentir con cada paso que doy que mi alma