Epílogo
Aarón Sullivan
«El final de nuestro camino»
Ha pasado mucho tiempo desde que Romina logró despertar, cierro los ojos y aprieto mi mano sobre la de ella a pesar de que aún se encuentra dormida. Mi corazón late despacio al recordar aquel espantoso día en donde casi la pierdo por culpa de Teresa Ford. Mi frente toca los nudillos de sus dedos y dejo un pequeño beso sobre ellos, agradeciendo así a quien sea que me haya escuchado que aún mi gran amor siga con vida.
—Señor…—Su voz adormitada m