— ¿Qué haces aquí? —logra preguntar, mostrando que realmente está sor-prendido y no me esperaba. Por el rabillo del ojo puedo ver a Erik, negando en silencio con la cabeza.
—Vine para conocer la respuesta a mi pregunta —contesto, sorprendien-dome de que mi voz no titubeó y sonó muy estoica.
—Así que tú eres Lina, ¿verdad? —habla con voz chillona "la mujer con poca ropa".
—Lamento no saber quién eres tú —En ese momento siento la mano de Erik, que la posa sobre mi espalda. Sí, él sabe que estoy p