Mundo ficciónIniciar sesiónChase Ward acreditava em apenas duas coisas: poder e desejo. Quando conheceu A Dama de Vermelho por meio de um chat anônimo, tornou-se quase obcecado pela influência causada sobre si. Então, fez somente uma proposta: 3 semanas para tê-la. Mal sabia ele que a pessoa pela qual sentia essa irresistível atração sempre estava a um passo de distância. Annelise Hamilton era a nova secretária do cara mais arrogante que já viu, mas também deliciosamente cretino. Quando descobriu que era Chase com quem conversava, quis fugir, mas sua fuga tornou-se impossível por uma razão: uma proposta irresistível. Será que o amor supera desejo? Ou o desejo é dominado pelo poder?
Leer másMateo González, un joven y exitoso empresario, de treinta años de edad, billonario, guapo, quien durante los últimos cinco años, se dedicó a viajar, para recorrer el mundo. Este viaje, que estaba a punto de culminar fue interrumpido debido a que su hermano mayor y CEO de la Corporación González & Asociados, Marcos González, sufrió un accidente.
Esto, lo mantiene hospitalizado, en coma, sin la certeza de su recuperación. En virtud de esto, Mateo regresó para asumir su cargo, el cual ocupa su hermano desde hace varios años. Al llegar al aeropuerto fue recibido por uno de los choferes de la mansión, quien lo condujo a la clínica donde está recluido. Una vez ahí, fue guiado hasta la UCI.
«¡Dios mío! ¡No puede ser!», pensó él, lamentándose al observar a su hermano, en este estado tan deplorable.
¡Aquí estoy, hermanito! —Expresó, en voz alta, dejando que sus lágrimas corrieran por sus mejillas, agregando— ¡Tú cuentas conmigo!
Mateo, se acercó a su hermano le besó en la frente y le comenzó a hablar al oído, convencido que este le escuchaba. Luego, de compartir unos minutos con él, salió de la UCI hacia la mansión.
Al día siguiente, este asumió el cargo de CEO en la empresa en la cual sus dos hermanas, Arantza y Angélica, ocupaban cargos directivos. Ellas, toda la vida lo han considerado un irresponsable, rebelde y de armas tomar, que siempre termina haciendo su voluntad, no lo que le recomienden o aconsejen los demás.
Al inicio, para Mateo fue duro, se enfrentó fuertemente con sus hermanas, quienes siempre le llevaban la contraria. Estuvo en disputa con ellas, quienes hasta ahora lo han querido manipular, para que él les complazca, en cuanto al deseo de que se case con su amiga.
Tres meses después…
Mateo, salió de la habitación especial que ocupaba su hermano en la Clínica, conversando con el médico a cargo de este. Al parecer, no había hasta la fecha, ninguna señal de recuperación por parte de Marcos, todo se mantenía igual que cuando él llegó a Ciudad El Dorado.
Él, estaba preocupado y enojado porque sus hermanas lo están obligando a que se case con una de sus amigas, Lila Rojas. Esta, se ha encargado de acosar a Mateo y ahuyentar de su lado a cuanto mujer se le acerca.
En virtud de esto, para relajarse y desahogarse con alguien, decidió llamar a su amigo Pablo, antes de subir a su Ferrari.
—¡Aló, Pablo! ¿Dónde estás? Me urge hablar contigo —solicitó él, con cierta ansiedad mirando al horizonte.
—Estoy desayunando en el café, que está ubicado diagonal a mí a oficina, además de despejar mi mente, con un personal femenino nuevo y joven que ha sido contratado ¡ja, ja, ja! —Sonrió Pablo.
»¿Si quieres, te vienes de una vez? —Cuestionó este a su amigo— Aquí te espero y te relajas igual —propuso, llevándose la taza de café a su boca, aspirando con el olfato su aroma y recorriendo con su mirada las jóvenes muchachas que atendían a la clientela.
—¡Voy para allá! —Respondió Mateo, encendiendo su Ferrari y sonriendo, ante los comentarios de su amigo.
Mateo atravesó la Ciudad para encontrarse con su amigo, recordando las amenazas e imposiciones de sus hermanas, con lo cual se volvió a enfurecer, al considerar como para ellas, era más importante su amiga que él, quien era su hermano menor y de su misma sangre.
Al llegar al estacionamiento del local, pudo observar el Bugatti Chiron Súper Sport de su amigo Pablo, ahí estacionado. Se bajó y caminó hacia la entrada de la cafetería.
—¡Hola, Pablo! —saludó Mateo, acercándose y abrazando a su amigo, sentándose luego, justo al frente de este.
—¡Hola, Mateo me da gusto verte! Ya casi no nos vemos, te tiene totalmente secuestrado, la dirección de la Corporación ¿Cómo está todo? —preguntó Pablo.
—¡Excelente, amigo! Los números y las estadísticas demuestran el éxito rotundo de esta, al mismo nivel que la mantenía Marcos. Sin embargo, hay algo que me está mortificando, desde hace días —comentó él, llevándose sus dos manos hacia la cabeza.
—¿Qué es? —preguntó su amigo, con una amplia sonrisa.
—En la última reunión, del Consejo, mis hermanas, apoyadas por todos los Directivos, solicitaron que formalizara un compromiso matrimonial, que si en el plazo de un mes, no lo hacía, me obligaran a celebrarlo con Lila Rojas.
—¿Quéeeeee? ¿Se volvieron dementes? —Interrogó su amigo, anonadado.
—Según ellas, eso les dará confianza en mí, en mi estabilidad y permanencia ¡O sea! Que no me voy a ir, ni abandonaré el cargo. Por lo visto, ¡dudan de mí! —manifestó él, apretando los puños fuertemente, golpeando con rabia la mesa.
—¡Eso es absurdo, Mateo! —Cuestionó su amigo— Desde que llegaste y asumiste el cargo de CEO te has dedicado en cuerpo y alma a la empresa, a multiplicar las ganancias de todos.
—¡Al parecer estas, no lo ven así! —afirmó él, frustrado.
—¡No lo debes permitir, amigo! —Respondió Pablo.
Mateo, pasándose las manos por sus cabellos negros y lacios que lo hacen ver, aún más joven de lo que realmente era, se fijó en una de las jóvenes que atendía en el lugar.
—¡Ahora entiendo, porque me mencionaste que estabas desayunando y despejando tu mente. Sinceramente, ¡esa chica, la de falda azul, esta como quiere! —refirió él, sonriendo y desviándose del tema en conversación.
—¡Te lo dije, amigo! Lo quieras o no, con este personal te distraes, despejas y relajas totalmente, ¡ja, ja, ja! —Afirmó Pablo, siguiendo con la mirada a las jóvenes que atendían y quienes les miraba ocasionalmente.
Desde muy joven, Mateo se destacó por su increíble físico. Es un hombre moreno, guapo, alto, atlético, y dueño de un par de ojos negros como la noche, bellísimos. Además, de tener un ojo de águila para los negocios.
—¡¡Es absurdo, lo que pretenden tus hermanas!! —Exclamó Pablo, retomando el tema de conversación entre ellos y enojado al ponerse en el lugar de su amigo.
»¡Esa posición del Consejo Directivo es una arbitrariedad! Nadie te puede obligar a contraer matrimonio con una persona que tú no deseas. Además, a finales de este siglo XX, a punto de iniciar el nuevo milenio, que pretendan casarte obligado, ¡es una locura!
»El hecho de que Marcos, este casado no asegura para nada, su permanencia en el cargo. Y no creo que eso sea una política de la Corporación. Habla con tu abogado, para que revise los estatutos.
—¡¡Grrr…!! —gruñó Mateo, porque si algo le molestaba y le enfurecía era que le quisieran imponer algo y mucho más, si esto, estaba relacionado con la elección de la mujer que será su compañera por toda la vida— ¡Definitivamente, están locas! —exclamó este enfurecido.
—¡Tranquilo! —Aconsejó su amigo, para calmar a este— Simula que le sigues la corriente. No obstante, deja bien claro, “que eres tú y cuando tú quieras, quien elegirá a la mujer de tu vida”.
—¡Ya se los he dicho! —añadió Mateo— Pero, te tomaré la palabra, pediré al abogado que revise los estatutos, mientras simularé y les seguiré la corriente. Veremos ¿quién se sale con la suya? —Afirmó él, pensando seriamente en esto— Lo que menos deseo es involucrarme en una relación formal con alguien.
»¡Estoy extraordinariamente bien, así! Sin compromiso con nadie —aseguró Mateo, sonriendo hasta con los ojos, agregando— ¡Así puedo disfrutar de todas y todas disfrutan de mí, sin ningún compromiso!
—¡Mateo! Y hablando de eso ¿Qué pasó con la pelirroja que te acompañaba en oriente hace meses atrás? —preguntó su amigo, dando un pequeño manotón sobre su hombro.
—¡Quería anillo, mascota y exclusividad! Y no, eso no va conmigo —respondió este, sonriendo, abriendo sus brazos y manos con un gesto de incredulidad— ¡Eso no es para mí! Nací libre y así viviré, por eso no me visualizo en un compromiso formal con alguien, ¡ja, ja, ja!
—¡Eres difícil de cazar y domar! —Argumentó su amigo— Sin embargo, ¡ya verás! Eso será hasta que te llegue la propia. La mujer ante quien serás sumiso y obediente, con la cual querrás vivir pegado todo el tiempo —aseguró Pablo, con una sonrisa en sus labios.
—¡Jamás! —Aseguró este sonriendo...
Annelise4 anos depois Chase bagunçou o cabelo de Thomas pela terceira vez enquanto ele tentava se concentrar no desenho. Os fios castanhos médios de Thomas pareciam arrepiados, e somente quando Chase foi até a porta, Thom olhou para mim, por cima do ombro, e sorriu. Tínhamos combinado que quem fizesse o melhor desenho ganharia um presente especial de Chase. Eu rabisquei algo no pedaço de papel, e Chase cruzou os braços, impaciente. Ele voltou, andando na nossa direção e expirou audivelmente, colocando as mãos nos quadris. — Acha mesmo que vão vir? Já é tarde. Kathryn disse que estaria aqui em duas horas. — Eu levantei a cabeça, e Chase, mais uma vez, bagunçou o cabelo de Thomas, que o encarou impacientemente. Parece que tinha herdado o mal humor do pai. Eu sorri.
Eu respirei fundo. Meus pulmões se encheram com o perfume das flores. Tudo estava simplesmente perfeito.Tinha um espaço aberto e gramado na frente do túmulo do meu pai. Olhando para frente, vi Annelise se aproximando lentamente, e quando olhei para Madeleine do meu lado, vi que havia lágrimas em seus olhos. A enfermeira permitiu que ela celebrasse nosso casamento. Percebi sua melancolia nesses dias. Enquanto me enterro no trabalho, tenho me afastado um pouco da minha linda garota.Abby estava ao seu lado, trazendo-na para mim.Havia poucas pessoas à nossa volta; amigos, familiares e pessoas importantes. Foi o que consegui fazer, e ver aquele sorriso gigante no rosto de Annelise fazia tudo valer a pena.Quando ela se aproximou mais, Abby deu um beijo em seu cabelo e sorriu. Annelise estava linda. Ela usava um vestido longo branco com detalhes em renda e bordado. Seu cabelo estava amarrado num coque baixo
Eu mal podia acreditar que havia se passado um mês.Depois que Abby e Mike se mudaram para Chicago, tudo parecia desconcertado, de alguma maneira. A nossa despedida foi breve e intensa, como se ela estivesse se mudando para o Japão, mas acontece que em mais de vinte anos, nunca fiquei tão longe de Abby.— Promete que vai me ligar todos os dias? — Perguntou ela, me abraçando com força.— Prometo. — Eu murmurei, tentando lutar contra as lágrimas. Abby me apertou com mais força. — Eu não acredito que está mesmo indo embora. — Afundei minha cabeça em seu cabelo, apoiando o queixo em seu ombro. — Vou sentir saudades.Chase havia saído da Shaffer & Sheppard, o que lhe dera bastante trabalho — principalmente vindo do sr. Sheppard — e dor de cabeça. Ele se concentrou em sua própria agência e conv
Eu não me lembro de estar tão feliz.Quando foi a última vez que estive tão feliz?Annelise me contou o porquê que demorou tanto para me contar que estava grávida, e depois de dizer que tinha receio da minha reação, gargalhou, lembrando do que fiz mais cedo na agência. Parecia um sonho. Eu ainda estava tentando digerir a novidade ao mesmo tempo em que me permiti sentir o luto pela morte do meu pai. Conversamos sobre como ela se sentia insegura às vezes, e perguntei se eu a fazia infeliz. Infelizmente, a resposta foi uma hesitação.— Você é confuso às vezes. — Ela disse. — E muito intenso. Isso me deixa amedrontada. Sinto que, de vez em quando, não consigo te dar tudo quanto gostaria. É frustrante.Estávamos tendo uma conversa sincera. Eu a olhava nos olhos o tempo todo, para garantir que se sent
Me senti muito mal por olhar nos olhos de Chase e omitir que estava carregando um filho seu. Era crueldade, na verdade. Talvez isso, a notícia, fosse ajudá-lo um pouco a esquecer a morte do pai, embora não soubesse exatamente o que acontecera.— Está escondendo alguma coisa. — Sua suspeita era uma faca enfiada na minha barriga.Os olhos de Chase vasculharam os meus à procura de algo, mas quando abri a boca para dizer algo, ele simplesmente me beijou.— A resposta é não, caso esteja pensando nisso. Não quero que se afaste de mim, Annelise. Nenhum pouco. Quero… — ele olhou nos meus olhos, profundamente, e disse: — Quero casar com você, ter uma família. Entende? Você está se afastando de mim, eu sei… está com medo, não está? Medo do que tudo isso está se tornando.Eu assenti.Sent
Parecia injusto tratar Annelise como um brinquedo, por isso deixei seu apartamento no dia seguinte e fui para o meu próprio apartamento. Eu queria garantir que nada como o que aconteceu ontem iria se repetir. Eu vi Annelise, em certo momento, levantando da cama e indo até o banheiro. Ela passou longos quarenta minutos — chorando — dentro do maldito banheiro. Me perguntei se a tinha machucado ou magoado. Parecia mais um animal que acabara de fugir do zoológico e estava louco do que o homem que dizia amá-la, mas acontece que nada daquilo era realmente sobre ela — e, talvez, nem sobre mim.Passei toda a manhã focado nos assuntos do escritório. Montei ideias, busquei inspirações, tentei contatar pessoas importantes. Às oito em ponto fui para a agência e vi Annelise conversando com Susan no fim do corredor. Ela sorriu e acenou para mim. Eu a ignorei, angustiado, de repente.A porr





Último capítulo