En la vida, si no se aprende, se paga de nuevo por la misma experiencia, y Clara ya había pagado muy caro la osadía de meterse con el hombre equivocado. Magnus miró a Clara y la volvió a sentenciar.
—Si tan solo te confabulas en contra de Sara, ésto que te ha pasado, lo vivirás el resto de tus días, ahora te voy a soltar, pero no olvides mis palabras.
Clara solo mantuvo los ojos enrojecidos, la mirada perdida, pero la mente hecho un guiñapo de rabia y odio en contra de Sara.
Unas horas después,