Marcus salió de aquel carcelario y se cruzó la calle, no entendía como había logrado liberarse.
Estaba muy cómodo así, ahora debía preocuparse de dónde meter la cabeza, porque su mundo era aquellos aposentos sub enterrados debajo del subsuelo, escondido ahí, apenas hace unos meses había logrado descubrir tres de las fuentes de salida y entrada a aquellos pasadizos secretos.
Las entradas de acceso que Marcus conocía habían sido bloqueadas para el paso, así que muy molesto se fue a sentarse en un