Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche parecía más oscura dentro de la oficina de Cyrus que afuera, como si el cristal reflejara no la ciudad sino la cicatriz abierta en su confianza. El penthouse estaba en silencio; la ciudad, allá abajo, seguía su latido indiferente. Él no había dormido. No había cenado. Tenía la grabación aún caliente en la memoria: la voz de un amigo que había sido hermano; la voz de Balmaceda precisa, ordenando destruirlo.
Cyrus se paseó lentamente frente al ventanal. Las manos en la e






