Cap. 32
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En medio de la madrugada el cuerpo tambaleante de Izan, se puso de pie en su despacho, había perdido la cuenta de cuantas veces ingirió alcohol; tanto que las cuatro botellas yacían en el suelo, como pudo se quitó el saco; quedando solo en su camisa blanca, dejando dos botones desabrochados el tiempo se le había ido y con ello el trabajo, que se acumuló en dos semanas en las que no estuvo de lleno. Por consiguiente; comenzó a caminar con algo de torpeza se tocaba el cuello y los brazos por