꧁ EMILY꧂
Ashley y yo nos quedamos en completo silencio por unos segundos. Yo siento que me encuentro en una especie de sueño muy loco.
—Bueno —mi amiga rompe el silencio—. Si se trata de un error, es a favor tuyo.
—¿Un error de sesenta y cinco mil dólares? Es imposible —murmuro, tratando de buscarle una lógica a lo que está sucediendo.
Esperamos por un lapso de diez minutos, hasta que vemos que el sujeto que nos estaba atendiendo, entra, y a su lado, el gerente del banco.
—Buenos días, señoritas