Nunca antes, Emily se ha sentido tan feliz. La mirada de Antoine, y su sonrisa, remueven miles de sentimientos dentro de su ser: emociones sutiles y emociones salvajes al mismo tiempo. Junto a él se siente en paz. Lejos de él, se siente al borde de la locura.
«Le quiero», el pensamiento surge de repente. El corazón de Emily se detiene por fracción de segundo, ante esta revelación. «No. No es posible. No puedo quererlo», se cuestiona.
Antoine continúa embistiendo, sin apartar la mirada de este be