Antoine siente unas inmensas ganas de saltarle encima a Emily y devorarle la boca con un beso apasionado, en cuanto abre la puerta, pero sabe contenerse. Al mismo tiempo, desea abrazarla con la mayor de las ternuras, tenerla entre sus brazos y llenarse con el aroma de su cabello que seguramente debe oler delicioso. Se queda de pie un rato y la observa. Ella se ve radiante en ese vestidito blanco y el cabello peinado de lado, que cubre parte de su hombro izquierdo.
No puede reprimir el impulso de