A primera hora del día, el avión privado surcó los cielos con rumbo a Corea, el próximo destino de la gira de Jasiri.
El vuelo hacia Seúl llevaba consigo una carga emocional pesada para ambos, pues allí los aguardaban personas que no sólo formaban parte de sus vidas, sino que influían mucho en sus estados de ánimo. Para Jasiri, el hecho de que Adam estuviera ahí era como una nube constante sobre su cabeza. No importaba que ya lo hubiera superado; la tensión entre ellos sería inevitable. Él era