El domo de Tokio retumbó con la energía de 55.000 fanáticos que vibraron al unísono. Las luces inundaron el estadio, rebotando entre el público como si el mismo cielo hubiese descendido a la Tierra. Era una noche histórica para la gira de Jassish, una de esas que se grabarían en la memoria de todos los presentes.
Desde el primer acorde, el espectáculo resultó diferente. Jasiri se movió sobre el escenario con soltura; su alegría y energía desbordaron. Su voz llenó cada rincón del estadio con una