El aeropuerto de Tokio era un mar de energía vibrante. Jasiri y su equipo apenas descendieron del avión cuando una multitud de fans los recibió, llenando cada rincón visible. Llevaban pancartas de colores brillantes con mensajes de amor, dibujos detallados de ella y su nombre escrito en caracteres japoneses. Había regalos envueltos con esmero y sonrisas que se contagiaban de unos a otros. El entusiasmo parecía invadirlo todo, incluso a alguien que llevaba días sintiéndose tan abatida como Jasir