Era un día más en el mundo de Jasiri, pero para ella todo tenía una extraña sensación de suspenso. El ensayo estaba en marcha y, aunque su cuerpo ejecutaba cada movimiento con precisión y fuerza, su mente divagaba una y otra vez hacia el encuentro que tendría esa noche con Adam. Sin embargo, debía mantenerse enfocada.
—¡Cinco, seis, siete, ocho! —gritó Yanim, la coreógrafa, con su característico tono autoritario y enérgico.
Jasiri respiró hondo y volvió a concentrarse, avanzando al ritmo de la