꧁ ISABEL ꧂
Me quedé congelada sin saber qué hacer. Volví a escuchar mi nombre, pero esa voz no era la de Braulio. Me giré muy despacio y abrí los ojos ante la sorpresa de verlo: Hugo, como salido de un recuerdo que no me había permitido olvidar.
No había cambiado. Seguía teniendo esa sonrisa radiante que lo había definido desde la escuela, una muesca franca que iluminaba todo su rostro. Llevaba ropa casual pero cuidada —una camisa clara, jeans oscuros y un abrigo corto que le quedaba muy bien—;