꧁ ISABEL ꧂
Él dio un paso hacia mí, con su mirada fija en la mía, como si estuviera tratando de desentrañar lo que pensaba, lo que sentía. Por un segundo, sentí como si el mundo se hubiera detenido.
—No tienes que disculparte —respondió. — No has hecho nada malo.
Las palabras que él dijo me cortaron la respiración.
No pude entender del todo lo que significaban, pero algo en mi pecho se agitó, como si todas mis inseguridades se derrumbaran de golpe. El alivio se mezcló con el deseo, y mi cuerpo,