—Ese es precisamente el problema, Hiroshi, no tenemos futuro —le dijo ella entonces al ver que él vmovía de nuevo la mano hacia la pantalla.
Consiguió una vez más que se detuviera antes de cortar la llamada.Pero no dijo nada, se limitó a fulminarla con su mirada cortante.
Ella respondió con la misma sonrisa fría de antes, como si esa conversación fuera fácil o incluso divertida para ella, como si nada de eso le afectara, como si de verdad fuera la mujer que había fingido ser durante esos últimos