Diez días más tarde, Hiroshi estaba tenso y tenía ganas de estrangular a alguien o más explícitamente a la metiche de su hermana.
Siempre había estado absorto con sus metas, pero entonces contrató a Aiko para gestar a su bebé, y desde ese momento su brújula no apuntaba al norte, sino a ella.
Había tantas cosas que debían arreglar entre ellos, pero le era imposible, porque la metiche de su hermana no los dejaba a solas.
Sofía se había mudado con ellos, y acaparaba la atención de su muñequita to