Él la observaba en silencio.
Su mirada la hacía sentir seductora y atrayente. De hecho, nunca se había sentido tan atractiva en su vida. La miraba como si fuera la única mujer en la tierra.
Y solo sonrió, porque ya conocía si secreto.
Hito llevaba el torso desnudo, pero ella se estremeció de emoción al ver que se desabrochaba los vaqueros. Los dejó caer hasta el suelo junto con sus bóxer, quedando ambos desnudos en su dormitorio.
Tendiéndole la mano, lo animó a subir al colchón con ella. La cu