No confundas mi corazón.
«No olvides que sin importar lo amable que se muestre el bipolar, sigue siendo el mismo condenado intratable, arrogante, e irritable que te rechazó dos veces, y encima te culpó de haberlo drogado», se recordaba Aylin internamente con miedo a olvidar, para no volver a mostrarse vulnerable y sucumbir ante lo que siente por Damián.
Deteniéndose frente a la puerta cerrada del despacho, tomó una profunda inspiración antes de girar el pomo, esperando verlo solo, tal como habían acordado, para revisar