Una semana para reconsiderar.
Habían transcurrido 10 minutos en los que solo reinaba el silencio.
—Sé que estás despierta—, susurró Damián viendo su espalda, y conteniendo el deseo de tirar de ella para abrazarla.
«No lo estoy», replicó para sí misma, y se mordió la lengua para no decirlo en voz alta.
«¿Este ya se enteró de la visita de Johnny?». Ella estaba preparada para escuchar sus reclamos.
—Te… pido disculpas por el incidente del…— le dijo Damián sin poder completar la oración, puesto que se notaba que le costaba disc