47| Un cadáver en el río.
Clarissa sintió que los intestinos se le amontonaron en el pecho cuando asomó a la esquina de la calle.
Había vagabundos en las esquinas y personas de dudosa reputación pululando por la calle.
Ya estaba comenzando a entrar la noche y aunque tenía el cuerpo entumecido por el cansancio no dio ni un paso atrás.
— ¿Estas segura que quieres hacer esto sola? — le preguntó Johan que la había acompañado y ella asintió con la cabeza.
— Tengo que hacerlo, tengo que escuchar su versión — Johan chasqueó