20| Perder el orgullo.
Emilio comenzaba a hartarse, el suelo permanecía sucio y polvoriento y siempre que terminaba de trapear entraba alguien dejándole todo el suelo lleno de pisotones.
Su jefa, la administradora, resultó ser una muchacha agradable que constantemente le sugería que si quería salir de pobre se abriera una de esas aplicaciones donde compartían contenido porn0, que le iría bien como a su novia, y Emilio se limitaba a bromear diciendo que sería in capaz de cobrar por ello, que lo haría gratis, pero ese