—Un placer —respondí estrechando su mano con una sonrisa, la cual ella devolvió.
—Llamaré a John —avisó y cerró la puerta. La entendía, yo tampoco dejaría entrar a extraños a mi casa al primer momento.
Sentí el brazo de Emerson alrededor de mi cintura y dejé caer mi cuerpo hacia su costado—. ¿Cómo supiste donde vivía?
—Peter —fue su repuesta besándome la frente.
Debía suponerlo, Peter se había convertido en una valiosa pieza para descubrir todo lo sucedido. No alcanzarían las palabras para