NARRA BERENICE
Fui de a poco volviendo hacia la realidad desde el maravilloso mundo de los sueños. Sentía una placentera caricia a lo largo de mi columna vertebral que lograba que un estremecimiento recorriera todo mi cuerpo. Esas caricias, comenzaron a convertirse en pequeños besos a lo largo de mi espalda. Escondí mi sonrisa tratando de mantener la postura de “dormida”.
Los suaves besos de mi novio comenzaron a presionar la sensible piel de mi cuello, lo que hizo que la piel se me pusiera de