NARRA BERENICE
—Señores pasajeros, por favor abrocharse los cinturones de seguridad para el aterrizaje. —Resonó dentro de todo el avión y todos los viajeros, hicimos caso.
Estábamos de regreso a Chicago, habíamos partido esta misma mañana. Me costó volver a dejar todo, pero era necesario. En este caso, me había traído casi todas mis cosas, como fotos de mis padres, fotos de Benjamín y hasta los recuerdos materiales que tenía de ellos.
Me sentía feliz conmigo misma, por ser capaz de tratar de ce