|Capítulo: Sin salida|
La policía llegó en un pestañeo. Mientras, el dramático de Tyler dejaba que la sangre chorreara de su cabeza, manchando su ropa, sus manos, la mesa, el suelo… todo el maldito lugar.
Aquel era el mismo policía con el que yo había hablado semanas atrás para poner la denuncia por el envenenamiento de todos y cada uno de nuestros animales. Solo quedaron las gallinas, pero él me ignoró por completo.
Miró con horror el desastre: los cristales en el suelo, la sangre, el golpe en