|Capítulo: El día no termina|
Cuando… vi a mi tío sentado junto a Susana, recién yo llegando a casa, mis lágrimas salieron de mis ojos porque que él estuviera allí solo indicaba que uno de los dos había muerto.
Mi padre o mi hermano, y si era mi tío quien estaba allí, quien falleció fue mi padre.
No era muy difícil saberlo, pero deducir la realidad no hacía que doliera menos. Al contrario, el dolor pegaba más fuerte, con una intensidad frutal.
¿Cómo fui tan tonta de creer que este día ya habí