|Capítulo: El dolor de Camila|
Dormí unas pocas horas y volví a despertar antes del amanecer.
No podía conciliar el sueño, me fui al salón a pensar, llevaría a Rosaura al aeropuerto y luego me iría directo a casa de Camila, esperando verla, hablar sobre esto, charlar al respecto.
—Buenos días, Diego —fue directo a la cocina y en unos diez minutos ya olía a café.
Entré a la cocina, pero todavía estaba avergonzado por lo de anoche.
—Bueno días, Rosaura. Veo que casi estás lista.
—Sí, luego del de