|Capítulo: Cambios|
—¿Y esa cara que traes? ¿Adivino? Otra vez Diego te hizo perder la cordura. Si es que ustedes dos no se soportan, terminarán matándose como no aprendan a llevarse bien, Camila. Ya decidiste que estará en la vida de tu hijo, lo que sigue es la convivencia —decía Susana al llegar, yo estaba sentada en el sofá, abrazada a mis rodillas.
—No es lo que crees. Se portó muy bien, Susana. Bastante bien.
—¿Y por qué traes esa cara?
—Lo invité a cenar y no quiso. Tenía otras cosas que