Leonard
Después de aquel momento en el cementerio viendo el repentino cambio de actitud de mi madre, me despedí de ella para dirigirme al encuentro con Diana. No podía negar que estaba ansioso… y a la vez sorprendido por lo que acababa de ocurrir. Pero quizás, como ella misma dijo, mi esposa le abrió los ojos. Y aunque siempre he sido escéptico, esta vez sentí que lo que sucedió fue casi mágico, algo parecido a un milagro. Sonreí levemente mientras seguía mi rumbo, agradeciéndole en silencio a