Analisse
Había terminado de revisar cada detalle para el nacimiento de mi bebé. Las ropitas, las mantitas, los pañales, las colchas, todo estaba cuidadosamente doblado, listo y esperando el gran momento. Suspiré aliviada mientras dejaba las maletas a un lado, sintiendo cómo el peso de la anticipación iba transformándose en emoción.
Mamá entró en mi habitación radiante, con ese brillo especial que tiene desde que supo que ya no sere madre en alquiler. Traía consigo unas ropas diminutas de recién