—Stiven puede volver a venir, ya déjame, James...— Charlotte no pudo seguir hablando, las estocadas son tan perfectas que siente un exorcismo de placer en todo su cuerpo
—te echaba de menos— James no tiene compasión de Charlotte y ella ya no podía quitarlo de encima, también lo deseaba
Minutos después...
—¡Te demoraste mucho!— se queja Charlotte colocándose de pie
—el niño se volvió a quedar dormido, o si no ya hubiera venido, sigamos, la noche aún no termina
—para mí sí, y ya suéltame James