—¡No permitas que entre a mi oficina!— ordena James —no confío en ella
—descuide jefe, por más que ella quiso pasar no la deje, pero realmente su ex se ve muy mal, hasta golpeada está la pobre
James se tensa y luego recuerda que no debe tener misericordia con ella.
—voy para allá— James cuelga la llamada y al mirar atrás, no hay nadie, así que se marcha para su empresa
Mientras que Charlotte se dirige a la clínica donde está Rulli internado y el camino se le hace largo, está impaciente y a la