Conduje lo más rápido que pude, durante todo el camino me repetí una y otra vez que no iba a abandonarlos, tal vez Sam podría recuperar a Jane si por fin conocía toda la verdad, ahora ya no quería alejarme de mis hijos.
Apreté con fuerza el volante, ya había prometido hacerme responsable de los dos, aunque ahora Jane sabía la verdad, aunque mi corazón pertenecía Sam, ese pequeño era inocente, no podía darle la espalda, no quería abandonar a ninguno de los dos.
Subí las escaleras casi corriend