Epílogo...
PVO Samantha
Sonreí mientras observaba el jardín decorado con globos rosas, blancos y dorados.
—¡No, Sofi! ¡Eso no se come! —la voz divertida de Jane me hizo girar la cabeza, mi nieta soltó una carcajada mientras intentaba llevarse un puñado de confeti a la boca.
Estaba cumpliendo un año, un año que todavía me parecía imposible.
Mi pequeña corría de un lado a otro con esas piernas regordetas que parecían no cansarse nunca. Detrás de ella iba Vincent, intentando alcanzarla.
—Ven aquí, princesa