La voz de Camila nos hizo reaccionar de inmediato.
Los dos nos separamos como si nos hubieran descubierto haciendo algo prohibido. Sam bajó la cabeza, completamente sonrojada.
—¿Interrumpí algo?
Carraspeé con evidente incomodidad, Camila nos observó unos segundos y después sonrió con picardía.
—Menos mal que llegué a tiempo…
—Camila —murmuró Sam avergonzada, la sonrisa despacio del rostro de ella.
—Perdón… vine porque necesito que firmes estos documentos.
Le entrego una carpeta negra mie